Saturday, July 01, 2006

En mi tierra de John Boorman es una cinta política y de denuncia que ocurre en el año 1996 durante las audiencias de la Comisión de Verdad y Reconciliación, convocadas por el gobierno sudafricano para investigar los atropellos a los derechos humanos cometidos por el Apartheid. En ese contexto es donde el reportero norteamericano Langston Whitfield (Samuel L. Jackson) y la escritora sudafricana Anna Malan (Juliette Binoche) se conocen y empiezan una relación. En el transcurso de las audiencias tanto Langston cuanto Anna comparten no sólo el trabajo diario de cubrirlas, sino que llegan de a pocos a compenetrarse más allá del terreno profesional.

En el inicio la película pareciera indicar que sólo va a tratar sobre las audiencias y las personas que en ellas hacen sus denuncias, no obstante, al avanzar la historia se empieza a conocer la relación que se va formando entre Anna y Langston. Por ello uno de los aciertos de En mi tierra está en la presentación de esa relación que no es mostrada de modo dulcificado, pues lo que ambos buscan es un refugio para olvidar la desgracia de la que han sido testigos. Otro acierto es que la película no incurre en el panfleto denunciante ni en el melodrama ramplón que un tema como el abordado puede provocar.

Un amor diferente (Saving faces)

La comedia romántica Un amor diferente narra las vicisitudes amorosas de una madre e hija de origen chino residentes en Nueva York. Ambas atraviesan por situaciones sentimentales distintas pero a la vez problemáticas para el entorno al que pertenecen. La hija llamada Wil (Michelle Krusiec) mantiene una relación sentimental con una chica de nombre Vivian Shing (Lynn Chen). Mientras que Hwei-Lan Gao (Joan Chen), madre de Wil, ha quedado embarazada de una persona de quien no quiere revelar la identidad, porque esto causará problemas y habladurías al interior de la estricta comunidad china.

La particularidad de esta comedia romántica es el tratamiento que hace de su historia la directora Alice Wu. Wu dota de un tono medio, casi asordinado a las situaciones de la historia, consiguiendo así que en varios momentos prime la contención incluso en importantes escenas dramáticas y cómicas.

EL ARO 0

El aro 0 de Norio Tsuruta, precuela de las películas El aro 1 y 2 de Hideo Nakata, tiene algunos buenos momentos en la primera mitad de su proyección, cuando crea la atmósfera sugerente de que algo ocurre pero que no se sabe qué es. Para la consecución de dicha atmósfera Tsuruta coloca la cámara en los lugares adecuados, logrando así que el espectador tenga una sensación de extrañeza y de que existe alguna presencia observante. Esa sensación se refuerza con la aplicación de suaves movimientos de cámara y con el uso de planos abiertos y cercanos. Sin embargo, al llegar a la segunda mitad la película se torna explícita, recurriendo a efectismos y trucos visuales, que hacen perder el interés obtenido durante la primera mitad.